¡Qué estupidez! Ahora marchan y se manifiestan contra el desarrollo.

Sebastián Zavala Cordero para BAHÍA TIMES

Si vamos a hablar de la palabrita de moda entre los imbéciles, «gentrificación», esta inició en Ciudad de México cuando se volvió polo de desarrollo y la gente necesitada llegó de todo el país para buscar un horizonte mejor.
Muchos lo lograron y se transformaron en los vilipendiados «chilangos», personajes que al regresar a su pueblo o a cualquier otro de la república, se sentían superiores porque vivían en la ciudad y la habían conquistado, encareciendo de paso el costo de la tierra y los inmuebles.
La revalorización de estos, y de los servicios necesarios adyacentes, afectan como siempre a los menos preparados, a los más jodidos, que son desplazados a las orillas de toda comunidad que sufre este fenómeno.
Los «vallartenses de Vallarta» viven, gozan y padecen la «gentrificación» desde hace unas cinco décadas, cuando el puerto se volvió un punto atractivo para nacionales y extranjeros.
Los locales de trabajo y con patrimonio aprovecharon para incrementar su riqueza, algunos ejidatarios se volvieron multimillonarios de la noche a la mañana, y los jodidos, todos, quienes no tienen preparación ni visión de futuro, se quedaron igual y poco a poco empezaron a sufrir por la apreciación de tierra y servicios.
¿Quién tiene la culpa de que determinado sitio atraiga gente para vivir?

¿Los especuladores? Naaa, ellos aprovechan el boom, y en su mayoría son oriundos del lugar.

¿Las autoridades?… Tampoco, esos bandidos aprovechan la riqueza que traen los de fuera.

   Los gritos y protestas contra la "gentrificación" salen de gargantas que no están conectadas a un cerebro, son lamentos de personas que no entienden una sencilla ley llamada oferta y demanda, que odian la superación personal, que se sienten merecedores de ser "respetados" por ser nativos del lugar que fuere.

.  ¡Qué tristeza provocan! 
¡Qué enorme grado de ignorancia arrastra esa gente, muy común" y más corriente, en toda la extensión de las palabras.

   Increíblemente, un par de "periodistas" locales se suman a los llantos de dolor y proponen que en Puerto Vallarta también se haga una marcha contra la "gentrificación", que sirva también para disipar frustraciones personales destruyendo negocios y agrediendo a extranjeros, como en la capital del país.